viernes, 15 de abril de 2005

Sibilina


Hay veces en que nos deslizamos por la vida sibilinamente, camuflándonos con nuestras propias mentiras. Lo duro viene cuando se nos acerca la realidad...

7 comentarios:

Cide dijo...

La realidad siempre nos devora

Cide dijo...

La realidad siempre nos devora

Bergeronnette dijo...

Por eso, no hay que mentir. Aunque duela.

besos

MrMann dijo...

¡eh! que hay gente que se martiriza a sí mismos con unas mentiras horribles

Anónimo dijo...

A ver Kekli... menuda semanita llevas. Pienso que todo se ve dependiendo de la lente que pones delante. ¿No serán tus propios pensamientos los que te devoran en vez de la realidad que tienes ante tus ojos?
Espero que los posts de la semana que viene estén cargados de ese optimismo que te ha venido caracterizando hasta ahora (por lo menos ante mis ojos, jajajaja)
Besitos buen buenos de,
Cierzo

Javier dijo...

Espero que no me devoren mis propias mentiras, ni tampoco la realidad. Lo que sí que siento son las dentelladas de las pocas horas de sueño que llevo de toda la semana. Creo que se han transformado en esa víbora del Moncayo que me ha inyectado su veneno y me tiene débil y con el optimismo tocado. Ahora llega el fin de semana con el caldero mágico de las horas de sueño para beber energía para todos estos días. ¡Va por ustedes!

Agustín dijo...

Ya conocéis el dicho: se puede engañar a unos pocos durante todo el tiempo, y a todos durante poco tiempo. Pero no se puede engañar a todos durante todo el tiempo. Las mentiras salen a la superficie, y entonces es el momento de enfrentarse con la realidad... Moraleja: no vale la pena mentir.