miércoles, 27 de abril de 2005

Pensiones



Cuando vamos de viaje a veces queremos solo un sitio limpio donde dormir. En Madrid encuentras muchas casas de huéspedes, pensiones, hostales y fondas que te trasladan por ambientes de hace cien años o más. En la zona de Atocha hay unas cuantas que todavía conservan un sabor añejo, muchas veces cutre, pero auténtico. Se han podido forjar allí mil historias de transeuntes que llegan a la capital en busca de cultura, encuentros familiares, grandes acontecimientos, manifestaciones, ferias, trabajo... Ahora predominan los hoteles asépticos en los que notas que todo tiene el marchamo de la cadena hotelera en cuestión. Todo evoluciona. La vida también.

4 comentarios:

nuse dijo...

Sin leer el texto, a primera vista de foto, pense que ibas a contarnos alguna historia ocurrida en esa habitación.
Yo creo que las historias las creamos nosotros, independientemente de como sea el lugar en donde nos hallemos....
Seguro que hay historias preciosas en el Hotel Arts de Barna, por poner un ejemplo...

MrMann dijo...

mmm ....
yo he conocido muchas pensiones cutres y bueno... eran muy cutres.
Ahora, sin embargo, odio los hoteles, creo que como te pasa a ti: todo tan impersonal (y además tan caro)
Sería mucho pedir un hotel baratito, habitación con baño y, sobre todo, con silencio, con mucho silencio?

cierzo dijo...

Pues qué queréis que os diga, chicos y chicas..., donde haya un buen hotelito... que se quite lo demás.
Yo ese tipo de pensiones lo utilizaba en mis primeros años de escaqueo, en los primeros flirteos, etc, etc.
Ahora prefiero los otros que a buen seguro, las habitaciones están más insonorizadas y todo eso.
Lo de la pasta es otra cosa, pero a mí me dan a elegir y lo tengo bien claro. Jajaja
Pero si encima podemos elegir todo, me quedo con uno pequeñito, familiar, limpio (por supuesto), con flores naturales, desayuno en la habitación, muebles recuperados, ...

Bergeronnette dijo...

Tal vez se hayan escrito muchas historias en hotelitos y pensiones de todas las provincias, pero parece que la actualidad manda, y los dueños de las cadenas se esfuerzan por volver todo muy impersonal, blanco, sin ganas de quedarte.