sábado, 5 de marzo de 2005

Hojas de los recuerdos



Hay veces en que nuestra mente la tenemos llena de hojas, de sucesos placenteros que llenan nuestra existencia, que hacen bonito pero que ya han pasado y no volverán a pasar igual. Sufrimos porque ya no los tenemos y anhelamos los tiempos en los que éramos felices por tenerlos. Luego viene un golpe de viento y se lleva todas las hojas. Nosotros corremos detrás para cogerlas y volver a componer en el suelo un bonito collage. Y mientras, nuestro árbol se va secando. Nos pide agua, pero estamos demasiado ocupados buscando las hojas de los recuerdos. Yo prefiero verlas colgadas del árbol.

2 comentarios:

Bergeronnette dijo...

Pero no es nada fácil. Dejarlas colgadas de los árboles y contemplarlas, sin hacer nada porque vuelvan, y sentarse a esperar que otras rellenen los huecos que han dejado las primeras, o simplemente dejar pasar el tiempo, y ver caer unas, y nacer otras, y...
Ains, que no es nada fácil, aunque sea lo más recomendable.

Un beso.

Agustín dijo...

No creo que haya viento lo suficientemente fuerte como para llevarse esas hojas, están tan arraigadas en nosotros que parece como si nunca hubiesen caído del árbol. Lo que no debemos permitir (y no es fácil) es que esas hojas impidan el crecimiento de otra nuevas que aporten frescor y alegría a nuestra vida.

Un abrazo