lunes, 16 de octubre de 2006

Ilusión




















Cuando mitificas un sitio que puede ser mágico tu imaginación te puede jugar malas pasadas. Si en el momento de encontrarte con ese lugar tu mente no está hábil para captar una buena parte de tus expectativas, entonces puedes sentirte frustrado. Si no hay una naturaleza impactante o un marco acogedor te das cuenta de que lo que hizo que ese sitio fuera algo especial es la ilusión de los que un día lo habitaron o lo continúan habitando. La gente es lo más maravilloso de un lugar. Y, sobre todo, la ilusión que ponen para conseguir sus metas.

4 comentarios:

Javier Torres dijo...

Así es, la gente y el momento... luego están los déjà vu.

Abrazos

Víctor Juan dijo...

No me pongas más nervioso. No me digas que no te ha gustado París...

Javier dijo...

Tranquilo, Víctor. París me ha encantado. Pero París son muchos mundos. Algunos fueron en su día un refugio para la creatividad de una época y hoy sirven como parque temático y fuente de inspiración de muchos nostálgicos. He visto mucho de lo que fue y poco de lo que ahora es. Hay una mezcla de edificios grandiosos inmensos y pequeños locales con encanto, glamour del máximo nivel y gracejo canalla. Es un lugar de gente que luce sus sueños cumplidos y gente ilusionada con que se cumplan sus propios deseos. Lo más importante de todo es poder seguir soñando, aquí o allí.
Abrazos para Javier y para tí

Fernando Sarria dijo...

Aunque París ya no sea París según dicen los puristas, a mis años que no son pocos y haciendo más de 30 que fuí la primera vez no me cabe más que tener un sitio resguardado del tiempo en mi memoria, porque siempre"me quedará París"...saludos