miércoles, 15 de junio de 2005

En la frontera



Dicen que estamos En la Frontera. ¿De que imaginemos o de que imaginen por nosotros? ¿De pensar o de que piensen por mí? ¿De apreciar el arte o de que otros me digan qué es o qué no es arte? Estamos tan bombardeados por la información contínua que hacen otros que muchas veces no nos molestamos en discernir, seleccionar, contrastar y opinar. A veces perdemos nuestras referencias y dejamos de ser nosotros mismos para ser lo que ellos quieren que seamos. Tenemos que expresarnos y encauzar nuestro mundo interior hacia la creación, que es una prolongación de nosotros mismos. ¡Expresividaddd...!

9 comentarios:

MrMann dijo...

Yo intento evitar todo eso viviendo desconectado. Nada de tv, nada de radio, nada de periódicos, y lecturas muy seleccionadas. Hay que seguir una buena dieta intelectual.

Anónimo dijo...

Man, creo que tienes que cambiar de dietista.

nuse dijo...

No estoy de acuerdo en que para no ser influido haya que cerrar ojos tapar oidos etc, creo que lo dificil y por ello lo mejor es saber seguir teniendo criterio propio a pesar de que otros intenten que lo perdamos. No es facil pero se puede...

Cide dijo...

me ha gustado este post. Di que sí, esforzándonos en ser creativos podemos tratar de discernir qué es creativo y qué no.

Qué difícil es tener criterio propio.

Charito Piedra dijo...

que interesante, pero a veces uno se olvida hasta de respirar..besitos

Athe dijo...

Siempre es infinitamente más fácil dejarse llevar que nadar contra corriente. A veces nos manipulan y otras nos dejamos manipular.

MrMann dijo...

¿Quién ha dicho que yo me cierro los ojos o me tapo los oídos, nuse? Bien al contrario, los tengo bien abiertos... a otras cosas...

Javier dijo...

Creo que es importante tener los ojos y oidos abiertos para poder aprender lo que nos interese, conocer cosas nuevas y crearnos un criterio sólido, documentado, y amplio. La capacidad para apreciar las cosas es algo que se va forjando y el rechazar recibir información es algo optativo por parte del individuo. Tenemos días de veinticuatro horas y a veces pasamos muchas de ellas desconectando del estrés acumulado en el trabajo o intentando llenar horas libres. Podemos quedarnos leyendo todos los catálogos de publicidad del correo, estar tardes y noches en el ordenador pasando pantallas de juegos superadictivos, pasar horas y horas viendo la televisión... Lo malo llega cuando dedicas demasiado tiempo a una cosa que no merece la pena, habiendo muchas otras que te pueden llenar mucho más. Ahí es donde interviene la voluntad, el criterio, la apatía o las ganas de hacer lo que realmente quieres.

gaudiramone dijo...

Que razón tienes.
Yo también estuve en lo de "en la frontera". Hace muchos años, todabía andaba en la universidad, se hacía esto de "En la frontera" había actuaciones por la calle, y muchas cosas mas....
Despues de unos cuantos años en blanco parece que todo vuelve a resurgir.