jueves, 25 de octubre de 2007

Reposo

















A veces nos quedamos años rumiando nuestros resquemores, frustraciones, odios y limitaciones. Con el tiempo no van a mejorar. Lo mejor es echarlo todo al fuego purificador y dejar madurar nuestras virtudes, iniciativas y posibilidades.

5 comentarios:

Javier López Clemente dijo...

Tal vez si nuestros resqueromres fueran de vino...

María José dijo...

Eso, eso, borrón, cuenta nueva y buen vino, para celebrar todo lo que aprendemos cuando conseguimos tener la grandeza de no anclarnos en lo malo, dar un paso al frente y saltar de nuevo...

Diego de Rivas dijo...

Javier, ¡qué alegría! yo quisiera ser la madre de cualquier bodega para que cualquiera nueva vida antes de echarse a andar, se alimentase de mis siglos de sabiduría.

Así son los vinos de Jerez y así son las madres. La mía, al menos.

Saludos

aprendiza de risas dijo...

¡¡Ay cuánta razón tienes, jomío!!

Besos otoñales,

Anónimo dijo...

Sí, aprender a borrar lo malo del pasado, parara poder seguir aprendiendo cosa buenas.