lunes, 4 de junio de 2007

¡Ándale!





























Me sorprendió la energía de este mejicano con los setenta más que cumplidos. En cuanto entraron por la puerta los mariachis tocando saltó como un resorte a bailar con su señora. Tenía muchísima gracia y no se amilanó a la hora de practicar los pasos más atrevidos.
En la vida lo más interesante viene con los momentos más intensos. Pero antes de nada tenemos que arriesgarnos.

3 comentarios:

Octavio Rojas dijo...

Seguro que la música tocó su vena más sensible.

Yo también me hubiera puesto en pie y hubiera acompañado "con mi ronco pecho" a los marichis.

Ajúa!!

aprendiza de risas dijo...

Vivir la vida con intensidad, como grabada a fuego, como si hoy fuese nuestro último día, nuestro último baile.
Besetes y no trabajes tanto, que no es bueno,

Mamentxu dijo...

Sin miedo al ridículo porque estás seguro de ti...es dofçicil...pero como dice Sabina "y vivir al revés que bailar es soñar con los pies"