domingo, 24 de diciembre de 2006

Llega la ¿Navidad?
























Cuando llegan estos días y no tienes niños que te recuerden las fechas en las que estamos se te plantea la llegada de la Navidad como la llegada de un pariente que para algunos resulta incómodo, para otros una alegría y para muchos un trámite que hay que pasar de compras, regalos, comilonas y encuentros con gente. Quizá en un tiempo no muy lejano había unas declaraciones de buenos deseos que iban acompañadas de un cierto empeño por conseguirlos. Quizá todo lo relacionado con la Navidad sea un engaño, pero las buenas intenciones y la fe en nuestros sueños son algo real. No cejemos nunca en nuestro empeño por hacerlos realidad.
¡Feliz Navidad!

6 comentarios:

Fernando dijo...

Me has salido un sentimental...

Javier López Clemente dijo...

Me apunto a las buenas intenciones aunque vengan de la mano de una Navidad catódica y excesiva. Acabo de llegar a casa y los contenedores repletos de basura son el indicativo de algo que soy incapaz de valorar.

Si rascamos un poco siempre podemos soñar con otra Navidad... yo lo intento cada año:

http://la-mirada.blogspot.com/2006/12/la-banda-de-los-villancicos.html

salu2 Córneos.

Salu2 Córneos.

jio dijo...

feliz resfriado (para mí)...

Valeria dijo...

Hola! Acá en el sur del mundo no nos resfriamos, pasamos calor en Navidad, mucho calor! No sabemos lo que es la nieve!!!! Sabemos lo que es la playa, el calor, los asados al aire libre, los bailes con poca ropa en la calle. Se llena el paisito de gente que vive en "vuestros" paises, vienen a visitar a los que dejaron. Se llena de turistas!!! Por acá está buena la Navidad, porque no le damos mucha pelota!!! Festejamos el sin-sentido. Ahora los contenedores tambiéne stán llenos de nada igualito a vuestra navidad. Nada, quería comentar la diversidad, que insiste en estar llena de igualdad!!

Fernando dijo...

Valeria nos pones los dientes largos...ahora que ya nos vengaremos dentro de unos meses...pero eso os pasa por vivir cabeza abajo...;);)

valeria dijo...

Gracias a que vivimos cabeza abajo, tenemos siempre las patas fresquitas!