domingo, 20 de noviembre de 2005

Un nuevo día















Se oye cantar al gallo en la quietud de la noche. José abre un ojo desde su cama y se levanta para la faena. Se calza el pantalón raído de las tareas del campo y unas alpargatas de puntera y talón de cuero que dejan al pie desnudo. En la cocina coje un cazo para tomar agua fresca de la tinaja. Echa un taco de madera al fogón para calentarse el desayuno y se sienta en la bancada de la cadiera, sin apoyarse para que no se caiga la cal de la pared. Por la ventana se siguen viendo las estrellas pero parece que el cielo quiere clarear, ya falta poco para que salga el sol. En el silencio de su mente escucha el murmullo del río, el agua tranquila que resbala en los guijarros y en los muros. Comienza un nuevo día.

1 comentario:

MrMann dijo...

Mis amaneceres son distintos en la forma, pero no en el fondo