Cuando quieres subir a la torre del Pilar para tener la mejor panorámica de Zaragoza te encuentras con él, que te recibe amablemente. Lleva más de veinte años de ascensorista del Pilar. Entras a la cabina y te choca ver un ventilador viejo fijado a una de las paredes del ascensor, con un cable que deambula hasta coger electricidad de la toma. Entonces miras hacia la puerta y encima del hombre está colgada una radio con la antena extendida para coger mejor la señal. Es una vuelta a los tiempos del carrusel deportivo de los domingos, las gaseosas de sobre y el mantel de hule a cuadros pegado a la mesa de la cocina.
jueves, 26 de julio de 2007
Ascensorista de la torre del Pilar
Cuando quieres subir a la torre del Pilar para tener la mejor panorámica de Zaragoza te encuentras con él, que te recibe amablemente. Lleva más de veinte años de ascensorista del Pilar. Entras a la cabina y te choca ver un ventilador viejo fijado a una de las paredes del ascensor, con un cable que deambula hasta coger electricidad de la toma. Entonces miras hacia la puerta y encima del hombre está colgada una radio con la antena extendida para coger mejor la señal. Es una vuelta a los tiempos del carrusel deportivo de los domingos, las gaseosas de sobre y el mantel de hule a cuadros pegado a la mesa de la cocina.
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