El día se acaba y las luciérnagas de vidrio y metal iluminan las calles de nuestra ciudad. A veces llegan unas nuevas que, como los murmullos, vienen y se van.
El momento de las vacaciones nos invita a relajarnos y descansar. Y si vamos a un alojamiento donde se ocupan de hacernos la habitación entonces deseamos ser bien recibidos y encontrarnos a gusto. Aunque no sea un hotel de lujo podremos ser felices en un lugar agradable y acogedor. Sobre todo si nos reciben con simpatía y cariño.
Cuando solo cunde la desesperanza un mísero resquicio de luz es capaz de revelar los más grandes tesoros. Una simple chispa puede poner en marcha el mayor de los motores. Y esa, siempre la tenemos.
Estos días son muy calurosos para las fechas en las que estamos. Se agradece un refrigerio que rebaje nuestra temperatura y reduzca nuestra apatía. Un Animeitor on the rocks, por favor.
Me resulta inquietante encontrar una luz en un túnel que termina bruscamente en una oscuridad. Al mismo tiempo me reconforta encontrar una luz que me anime a penetrar en el mundo de las tinieblas. Mis pasos avanzan hacia una negrura que no es tal. Todo depende de lo que te deje ver el alma.
Ni en la más ardua de las decencias podría imaginar un corazón tan remiso a la queja, tan esquivo al consuelo y tan indiferente al sentimiento. Se podría decir que es caliza o mármol, una máquina que bombea impulsos y que solo mira por cumplir su tarea. Tal vez tema fallar cuando el destino le prueba. Ni en sueños podría querer tanto.
Hay momentos en los que necesitamos de paz espiritual, de encuentro con nosotros mismos, con el Creador Supremo, con la Fraternidad mundial, con el Amor universal. Una esperanza que provenga de una fe capaz de creer en las personas con sus circunstancias a pesar de todos los pesares. Dicen que mueve montañas.
Tenía pensado el momento, la manera, las alegrías, los viajes, la preparación al detalle... Iba un poco pillado de tiempo, pero podría terminar las cosas tal y como yo quería. Todo iba a salir bien. Pero no se puede prevenir el destino y las cosas pueden cambiar. Quizá demasiado bruscamente.
Recuerdo que, no hace ni dos meses, hubo una gran nevada cerca de aquí. Ayer fue verano y mañana puede que sea otoño. Hoy, lo que tiene que ser, es un gran día.